Al
no tratarse de una ciudad excesivamente grande, lo
mejor para disfrutar en Amsterdam es olvidarse
del coche y siempre que sea posible disfrutarla
a pie o en bicicleta, y si no utilizando su
eficiente red de trasporte público.
La
bicicleta:
Amsterdam
es una ciudad adaptada a la bicicleta, siendo de hecho la forma de moverse
por excelencia dentro de la ciudad. El hecho de
que Amsterdam sea una ciudad casi por completo
llana favorece la utilización de este sano y
ecológico medio de transporte. Además, el
hecho de llegar a Amsterdam sin bicicleta no es
obstáculo ni excusa para no utilizarla, ya que
existen diversas conpañías dedicadas a su
alquiler.
EL
Metro:
El
metro de Amsterdam no está tan desarrollado
como el de otras capitales europeas, pero por
contra al tratarse de un metro moderno resulta
muy cómodo y eficiente. En cualquier caso y a
pesar de la comodidad que ofrece no ha logrado
de momento imponerse al tranvía (con una red
mucho más extensa) como medio de transporte
estrella de la ciudad. Plano
de metro de Amsterdam
El
tranvía:
Sin
duda el medio de transporte estrella de
Amsterdam y el más característico y entrañable
de la ciudad. El tranvía es un medio de
transporte rápido, eficiente y además le da un
toque romántico y característico a la ciudad.
Altamente recomendable.
Lineas
de Autobús:
Los
autobuses no se utilizan tanto como el tranvía
en Amsterdam, a no ser que nos dirijamos hacia
las afueras, en cuyo caso resultan muy prácticos.
Taxis:
A
evitar siempre que sea posible, ya que resultan
muy caros. Para coger un taxi debemos dirigirnos
a una parada de taxi, que suelen encontrarse en
las principales plazas de la ciudad, o si no
deberemos llamar a uno para que venga a
buscarnos al lugar donde nos encontremos.
El
Coche:
Amsterdam puede considerarse como una
ciudad anti-coche, y está diseñada, pensada y
desarrollada para que no sea necesario su
utilización por el centro de la ciudad
(insistimos: su red de transporte público es
excelente). Aparcar cuesta dinero en toda la
ciudad, y las tarifas en los parkings suelen ser
caras. Además, si tenemos la tentación de no
pagar el parkímetro es fácil que nos llevemos
una desagradable sorpresa, ya que el
estacionamiento está muy vigilado y las grúas
actúan con rápidez y efectividad.
En cualquier caso para los días
destinados a ver los alrededores de Amsterdam o
realizar la obligada visita al Amsterdam Arena
siempre puede ser útil alquilar un coche.