Los coffee shops son
sin duda uno de los principales atractivos de Amsterdam, y una
muestra mas de por qué Amsterdam está considerada como la
ciudad más abierta y tolerante del mundo.
El primer coffee shop
se abrió a mediados de los 60 de forma clandestina, ya que en
realidad el consumo de drogas blandas no fue despenalizado por
el Ministerio de Sanidad holandés hasta 1976. Esta ley no
significa que se permite traficar con el cannabis y sus
derivados, sino simplemente que existe el derecho a adquirirlos
en sitios especialmente destinados a ellos (coffee shops) y a
consumirlos en privado.
Los coffee shops se
pueden encontrar a cientos en Amsterdam, ya que son un gran
negocio (no hay un solo turista que no entre en uno de ellos
aunque no consuma droga), aunque conviene informarse antes de
entrar a alguno, ya que existen ciertos coffee shops donde la
hospitalidad y la atención al cliente no se llevan (la inmensa
minoría).

Entrada al Museo de la Marihuana de Amsterdam
Sin duda en los coffee
shops la estrella es la marihuana, que se puede degustar en
todas sus vertientes imaginables e inimaginables (recetas
tradicionales con un pequeño toque "a lo Amsterdam").
También, aunque son menos conocidas existen las Smart Shops,
que no son sino tiendas que venden todo tipo de sustancias
(setas, hongos, ácidos, semillas...) con las que poder bien
montar nuestro propio huerto (conviene recordar que no en todos
los países del mundo se es tan tolerante como en Holanda)
o bien al consumirlos conseguir estados tales como relajación,
euforia, erección, concentración, alucinación etc..., siendo
algo totalmente legal, estando perfectamente controlado y
regulado qué es lo que se puede y lo que no se puede vender en
estos establecimientos, por lo que en teoría al menos no existe
"peligro". Tambien se pueden conseguir aquí
diferentes pócimas y antídotos para las resacas y dolores de
cabeza originados por los excesos.
La Copa de Cannabis es
una peculiar competición donde se premia cada año al coffee
shop que ofrece el mejor cannabis. Esto y el hecho de que exista
un Museo de la Marihuana (como también existe el Museo
de la cerveza o
el del sexo) son solo una muestra del papel que juega la
marihuana en la imagen y vida de Amsterdam.